jueves, 5 de marzo de 2009

Asociaciones como Alfa, la Fundación Sierra Nevada o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado facilitan recursos a colectivos sociales con necesidad


Existen ciertos sectores de población cuyas necesidades especiales requieren de la colaboración y el voluntariado de diversos agentes que, desde el compromiso social, faciliten los recursos y herramientas básicas que éstos precisan en su vida diaria. Bien sea por razones de riesgo de exclusión social, cuestiones de adaptación u otras necesidades esenciales. En esa línea trabajan colectivos como la Asociación Almanjáyar en Familia (Alfa), la Fundación Sierra Nevada o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Juan Carlos Carrión es presidente de Alfa, una asociación que trabaja en el barrio de Almanjáyar con niños, padres y personas mayores que buscan una oportunidad para salir de la exclusión social.Desde el programa ‘Hola’ –Hogar Lúdico Almanjáyar–, facilitan a los niños del barrio “las herramientas que les permitan tener acceso a trabajos cualificados”. En esta iniciativa han participado 205 niños a lo largo del 2008 y una media diaria de 45 pequeños se ha beneficiado del Aula de Estudio. El presidente de Alfa tiene claro que “la manera de salir de la marginación es a través de la educación”. Por eso, la asociación se dirige a las escuelas para “ver las dificultades y necesidades de los niños, apoyarles en sus habilidades y ponernos en contacto con los padres para que valoren y reconozcan las cualidades de sus hijos”. Además, desarrollan también en el barrio el programa ‘Tengo una oportunidad’, destinado a personas en situaciones difíciles, “como desempleo, drogas o problemas con la justicia”. A ellos “se les escucha y se les acompaña para salir de esta situación”, asegura Carrión. Y es que “hay realidades muy duras en el barrio, pero queremos que salgan a flote las realidades positivas”, dice. Con esa premisa funciona la Fundación Sierra Nevada, donde Pilar Garrido, insertora social del Programa Incorpora de la Obra Social de la Caixa, trabaja en el fomento de la integración social y laboral de colectivos sociales como “desempleados de larga duración mayores de 45 años, personas de etnia gitana, drogodependientes, reclusos y ex reclusos, inmigrantes, víctimas de violencia de género y discapacitados”. Su labor es de mediación entre empresas y demandantes de empleo. En la fundación se encargan de informar y sensibilizar a las distintas entidades a las que acuden, captar ofertas de empleo y establecer convenios (han logrado diez en 2008). De esta manera, a través del envío de currículum, las entrevistas personales, el desarrollo de un itinerario de inserción, la formación y el reciclaje de los participantes, a los que luego realizan un seguimiento, unen sus esfuerzos a otras organizaciones como Cruz Roja, Arca Empleo y FEAP, para lograr el objetivo de la inserción laboral de los usuarios. Y estas situaciones pueden empeorar cuando el colectivo con el que se trabaja procede de otro país y no sabe dónde o a quién acudir. Esa labor de mediación entre el inmigrante y servicios sociales, otras asociaciones y ONG, abogados o trabajadores sociales la realizan personas como Ricardo García, mediador intercultural del programa de inmigración de la Obra Social de laCaixa y miembro de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Ricardo ha empezado solo, con un ordenador y mucho trabajo de calle, pero con verdadero entusiasmo, para procurar a los extranjeros “un abanico lo más amplio posible de recursos y todo tipo de información y contacto con todo tipo de entidades”, afirma. Valora la experiencia como “muy positiva, pero muy dura”, pues la gente que acude a él “llega con necesidades urgentes y hay que ponerles en contacto con otras organizaciones que puedan aportarles el servicio que buscan”. No obstante, “los usuarios se abren muchísimo y ahí captamos la información y las pistas que en otros sitios a los que acuden no detectan por falta de tiempo para atenderles, y eso facilita la labor del resto de profesionales que van a ayudarles”, explica. Estos tres colectivos trabajan con el apoyo financiero de la Obra Social de laCaixa, que este 2009 destinará un mínimo de 3,5 millones de euros a proyectos educativos, medioambientales, culturales y sociales. Estos últimos recibirán el 60% de la financiación. Voluntariado. Unos 48 municipios de la provincia se beneficiaron el año pasado de las iniciativas del fondo social de laCaixa, con la colaboración de los 101 voluntarios entre los empleados de las 93 oficinas que la entidad tiene repartidas por Granada. Este año, la Obra Social de laCaixa pretende continuar en la misma línea de 2008, pues, como asegura el director del Área de Acción Territorial, Rafael Chueca, “la crisis no puede frenar el desarrollo de este tipo de programas sociales”.De hecho, la organización apostará firmemente en 2009 por tres grandes proyectos: El programa Incorpora, para el fomento del empleo entre colectivos en riesgo de exclusión, que creó 169 puestos de trabajo en la provincia en 2008; la ayuda psicosocial a personas que padecen enfermedades terminales y sus familiares, que realizan a través de la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Andalucía Oriental (FIBAO) y el proyecto de vacunación para niños en prevención de la mortalidad, con la colaboración de GAVI (The Global Alliance for Vaccines and Immunization).

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